Olor a piano

Ayer, en la escena de una película vía al protagonista tocar el piano. Era un Fazioli. 

Recordé a mi amigo Paolo y las noches que nos invitaba a diferentes amigos, a su preciosa casa, con vistas a la montaña. Antes o después de la cena, tocaba el piano, era una delicia. Nos transportaba al Barroco, con su melodías, nos encantaba!

Un día, me invitó a visitar la fábrica, o "el taller grande", como él lo llama. Recuerdo el olor intenso a abeto y a otras maderas provenientes de diferentes partes del mundo. Recuerdo cómo estaban dispuestas en el enorme almacén, las máquinas, herramientas y otros utensilios. Era un espectáculo visual de orden y limpieza deslumbrante.

Me explicó cómo viene construido un piano, y cómo "un gran piano". Ya había entendido desde hacía tanto, que la mano del hombre es capaz de moverse en un abanico de categorías según la forma y estilo de hacer las cosas y que"lo especial", a parte de la materia prima, es resultado de habilidad, destreza, sensibilidad, atención e interés. Igual que la relación entere personas. Lo que escapa de estos cánones, ya no es especial. Y aún así, cuántos proyectos quedan frustrados por el camino, y cuántos carecen de alma. Tal vez, porque habría que que añadir otros dos ingredientes más, que escapan a la fórmula, "la pasión y el arrojo". 

Seguir la propia naturaleza, escuchar su llamada, aunque no lleve a ninguna parte, como una liviana hoja en Otoño que mueve el viento, que cae y vuelve a fluctuar. Escapar de aparentes barreras infranqueables, seguir en el camino; una auténtica proeza !




Anarquía de signos

Desde el inicio, muchos interrogantes hemos vivido; grandes exclamaciones, puntos suspensivos, acentos graves y otros agudos, guiones bajos, muy bajos, a ras de tierra. Asteriscos en forma de cometa estivo. Comas, comillas, rayas de todos los colores. Apóstrofos en las prisas, paréntesis aún abiertos y algún punto final. 

Anarquía de signos.


En el acuario


Y si... empezáramos a perder la noción del tiempo, dudando del día en que vivimos, tropezando con ilusiones ópticas cuando las paredes empezaran a tocarse, y viéramos desaparecer rincones, sintiéndonos en un círculo claustrofobico, en una esfera sin salida a corto plazo?  El exterior se convertiría sólo en imágenes desvirtuadas, difíciles de identificar. Nos invadiría la desgana, la apatía como el pez que nada en círculo en su pequeña pecera, sin encontrar nunca la salida a un cauce libre. 

Desborda y oprime, la idea de las rejas y las jaulas, del encierro y la cautividad. 

Y si... nos pusiéramos, en el lugar del otro para entender conductas humanas y esquemas sociales ?! 

Ojalá que tantas cuarentenas, no declaradas, nos hicieran, más reflexivos y más sensibles. La fuerza no nos falta, de esa andamos bien sobrados; pero hasta la empatía, con la voluntad por cambiar "lo mejorable", nos faltan años luz.





Cruce de camimos


 Las desgracias, las pérdidas, no fortalecen. No germinan belleza ni sabiduría, solo recuerdos para olvidar. Los castigos impuestos por la naturaleza o por la mano poderosa del hombre, generan cicatrices, marcas con memoría, que nos acompañarán en el tiempo con tristeza. Qué sacaremos de positivo que podamos aplicar en la mejora de nuestra cotidianidad de este momentazo?  Nada. 

La angustia, vértigo, terror, ante el precipicio socioeconómico que se nos viene encima, no deja margen para la serenidad, pero sí para el ingenio y la creatividad en la supervivencia.  

Somos Abel, víctimas del cayado de muchos caínes. Una realidad distópica que no deja de nutrir parásitos y alimañas de diferentes tamaños y colores. Y sin embargo, REGRESAR AL FUTURO que ya conocemos, para cambiarlo, podemos. Está en cada uno el cruce de caminos.

El silencio al atardecer


El silencio, al atardecer, se palpa más que en cualquier otro momento del día, casi late. Me recuerda, lejanamente, la hora del Rosario, entre ancianas en sillas de enea. Un recuerdo de niñez, en una España en blanco y negro. Hoy en la edad del futuro, la sensación es la misma si apagamos los ruidos de nuestras redes. Recostados en un sofá, a esta hora crepuscular, buscamos el cielo más allá de las ventanas. La luz, no es tan cálida y vibrante como antes. Ya nada es lo mismo. Los árboles parecen inertes, el canto de los pájaros, lejano, fantasmal. Hace semanas que no se les ve volar. Será una sensación... 


Camino al mar


Abrillanté y ajusté prietos mi yelmo y mi coraza. 
La lanza y el corcél, quedaron en estancias del pasado. 
Con esta pesada armadura, a pié, me dirijo al mar, deseando encontrar en el camino, más que guerras, paisajes coloreados por efímeras amapolas.

El poeta


El poeta vierte su dolor en el papel en blanco, y en ese terrible vacío de desierto sin dunas y sin oasis, encuentra su refugio, desnudo ante un sol cegador e hiriente.
Perdido entre arenas movedizas, naufraga una y otra vez, expolio de brújula y astrolabio.
Luego permanece fermo, grávido, plomizo, anclado a la fatalidad de su agonía lenta e infinita.
El poeta nunca quiso caminar solo, pero los dioses jugaron al azar.


Sin tí

Qué extrañas las mañanas sin tí,
sin tu voz,
sin tus manos,
sin tu deseo,


melancólicas las tardes
sin tu presencia,
sin la prisa de tocarme,
sin tu mirada

afligidos los ardientes atardeceres
sin tus mensajes
que acariciaban las horas de arriba abajo

y de noche
hiriente el insomnio,
desesperado,
y no saber si esto fue o no ha sido un sueño...

Noviembre

La luz de la tarde, barrida por nubes grises, oscurece el momento como la cueva de la incertidumbre, con la frialdad de la indiferencia. No soporto estas presencias sombrías, estos atardeceres con sol enfermo. La agonía del día se hace oir y mi corazón enmudece sin remedio.

El árbol

A menudo ignoramos la dinámica en la sucesión de los eventos, y sin saber cómo ni porqué, nos encontramos presentes, implicados, en circunstancias que van componiendo nuestros momentos. El maravilloso árbol de la vida, nos conduce, desde sus raíces y "por naturaleza" al punto más elevado de nuestra existencia. Como savia, recorremos este fascinante laberinto, perdiéndonos y reencontrándonos en continuación. Entrevemos la luz, y trepando por las sinuosas ramas, a veces, rozamos las estrellas !

Sottosopra

Le stranne posizioni del desiderio irrefrenabile, ci fanno perdere spesso " la ragione",  ed allora tutto si confonde, l'equilibrio della faticosa serenità si altera, diventa disordine, ci si capovolge, si offuscano i sensi, e la passione si colloca sottosopra !  
Tuttavia, con le gambe in alto, continuo a pensare te .....

El amor desenfocado

El amor no es ciego; sufre solamente de ciertas anomalías en la forma de mirar y ver.
La capacidad de percepción, el radio junto a la profundidad de campo, y los factores externos, elaboran y condicionan imágenes que a veces, esto sí, constituyen verdaderas ilusiones ópticas. Desvirtuamos, distorsionamos, y en el mejor de los casos, amplificamos y magnificamos el objetivo en vista.
Hay amores miopes, amores hipermetrópicos, hipersensibles, amores astigmáticos y hasta amores estrábicos... Hay amores que iluminan y amores en penumbra, amores en blanco y negro,  amores vivaces, fluorescentes, estridentes, irritantes. La luz permanece una constante firme; nos despierta, nos mueve y nos remueve, nos levanta, nos empuja,  nos guia, y enloquece !

Madurez emocional

Llega a mis manos un marcapáginas con una cita que dice: " benditas sean las emociones que hacen los días distintos, los años gozosos, la vida una aventura". Así es que arrastrada y embaucada por el mundo de las sensaciones y de las emociones, me sumerjo en el fascinante campo de la antropología, de la psiquiatría, y de la neurociencia, ávida por saciar mis grandes incognitas a cerca del "leit motiv" que impulsa nuestras acciones cotidianas llevándonos a vivir de un modo u otro.
Observo los esquemas en libros de medicina y, secciono y analizo conceptualmente la clasificación que se hace de nuestra misteriosa materia gris. Los tres cerebros, reptiliano, límbico y cortical, parece que trabajan en comunicación en cuanto a tomas de decisiones se refiere. El más primitivo, el reptiliano, lucha por la supervivencia, mientras el más evolucionado, el cortex, o cerebro del conocimiento parece ser que es el protagonista en esta toma de decisiones, pero qué sucede con el cerebro límbico? ... es ahí donde se ubica nuestro generador y reactor de emociones?.. a que punto llega la madurez de estas? .... se puede hablar de madurez emocional ?... y sobre todo, "qué es la madurez emocional" ?
Entiendo que la madurez es el estado o proceso por el cual experiencia y aprendizaje se corresponden; por esta ecuación todos deberíamos madurar en el aprendizaje pero, algo escapa a la lógica secuencialmente progresiva, y esto es, el caprichoso devenir de nuevas sensaciones; nos atrevemos con  experiencias pasadas y las combinamos diversamente. La biología es la otra voz de la conciencia, porque un simple aroma, un gesto, una mirada, una nueva luz en una escena, y nuestra experiencia emocional rompe su trayecto de aprendizaje para regredir  "feliz o infelizmente".

Più in là!


Non fermare questo momento più di quanto dura un battito !

Bagna le tue mani con acqua di cielo,
e poi, accarezza l’aria come in volo,

lasciati portare dagli ucelli in migrazione,
dallo stormo passegero
più in là, non c'è buio, ne rumore, ne dolore ... 
....Dolce, angelo terreno.