Llega a mis manos un marcapáginas con una cita que dice: " benditas sean las emociones que hacen los días distintos, los años gozosos, la vida una aventura". Así es que arrastrada y embaucada por el mundo de las sensaciones y de las emociones, me sumerjo en el fascinante campo de la antropología, de la psiquiatría, y de la neurociencia, ávida por saciar mis grandes incognitas a cerca del "leit motiv" que impulsa nuestras acciones cotidianas llevándonos a vivir de un modo u otro.
Observo los esquemas en libros de medicina y, secciono y analizo conceptualmente la clasificación que se hace de nuestra misteriosa materia gris. Los tres cerebros, reptiliano, límbico y cortical, parece que trabajan en comunicación en cuanto a tomas de decisiones se refiere. El más primitivo, el reptiliano, lucha por la supervivencia, mientras el más evolucionado, el cortex, o cerebro del conocimiento parece ser que es el protagonista en esta toma de decisiones, pero qué sucede con el cerebro límbico? ... es ahí donde se ubica nuestro generador y reactor de emociones?.. a que punto llega la madurez de estas? .... se puede hablar de madurez emocional ?... y sobre todo, "qué es la madurez emocional" ?
Entiendo que la madurez es el estado o proceso por el cual experiencia y aprendizaje se corresponden; por esta ecuación todos deberíamos madurar en el aprendizaje pero, algo escapa a la lógica secuencialmente progresiva, y esto es, el caprichoso devenir de nuevas sensaciones; nos atrevemos con experiencias pasadas y las combinamos diversamente. La biología es la otra voz de la conciencia, porque un simple aroma, un gesto, una mirada, una nueva luz en una escena, y nuestra experiencia emocional rompe su trayecto de aprendizaje para regredir "feliz o infelizmente".