Cruce de camimos


 Las desgracias, las pérdidas, no fortalecen. No germinan belleza ni sabiduría, solo recuerdos para olvidar. Los castigos impuestos por la naturaleza o por la mano poderosa del hombre, generan cicatrices, marcas con memoría, que nos acompañarán en el tiempo con tristeza. Qué sacaremos de positivo que podamos aplicar en la mejora de nuestra cotidianidad de este momentazo?  Nada. 

La angustia, vértigo, terror, ante el precipicio socioeconómico que se nos viene encima, no deja margen para la serenidad, pero sí para el ingenio y la creatividad en la supervivencia.  

Somos Abel, víctimas del cayado de muchos caínes. Una realidad distópica que no deja de nutrir parásitos y alimañas de diferentes tamaños y colores. Y sin embargo, REGRESAR AL FUTURO que ya conocemos, para cambiarlo, podemos. Está en cada uno el cruce de caminos.