El amor no es ciego; sufre solamente de ciertas anomalías en la forma de mirar y ver.
La capacidad de percepción, el radio junto a la profundidad de campo, y los factores externos, elaboran y condicionan imágenes que a veces, esto sí, constituyen verdaderas ilusiones ópticas. Desvirtuamos, distorsionamos, y en el mejor de los casos, amplificamos y magnificamos el objetivo en vista.
Hay amores miopes, amores hipermetrópicos, hipersensibles, amores astigmáticos y hasta amores estrábicos... Hay amores que iluminan y amores en penumbra, amores en blanco y negro, amores vivaces, fluorescentes, estridentes, irritantes. La luz permanece una constante firme; nos despierta, nos mueve y nos remueve, nos levanta, nos empuja, nos guia, y enloquece !
