Nunca he grabado iniciales en un árbol,
ni en los bancos de escuela,
ni he tatuado mi piel como un mensaje público,
permanente
indeleble
inmutable a las horas y momentos.
Sin embargo,he escrito en cuadernos escondidos
en jirones de papel,
en cartones,
en lienzos,
en la arena de una playa
en cristales de ventanas
húmedos tantas veces por el calor interno,
siempre, superficies fugaces
frágiles
vulnerables
como el susurro tímido de palabras entre el viento....